Para completar esta sección, olvida por un momento los objetivos comerciales y las preferencias personales. Imagina que tu marca es un ser humano que camina, habla y tiene opiniones propias.
El objetivo es identificar la personalidad intrínseca de la marca:, ¿qué rasgos de carácter la harían única e irreemplazable?
El ejercicio es simple: No respondas como el dueño del negocio, sino como si la marca misma estuviera sentada frente a ti. Describe su esencia, su actitud ante la vida y su forma de relacionarse con los demás. Buscamos su ADN humano, no su inventario.
Evita usar palabras como 'calidad', 'servicio' o 'excelencia'; buscamos rasgos humanos como:
- Sereno y analítico. Contexto: Es esa persona que piensa antes de hablar y siempre tiene la respuesta precisa).
- Atrevido y directo. Contexto: Es quien cuestiona las reglas y no tiene miedo de ser diferente al resto.
- Cálido y protector. Contexto: Es el amigo que siempre está atento a que te sientas cómodo y seguro.